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Tendinopatía del subescapular

Prueba de abducción de la articulación glenohumeral

Dentro de las lesiones de tejido blando propias del cinturón escapular, se encuentra la tendinopatía del subescapular.

Es una lesión muy común pero pocas veces reconocidas. Suele ser frecuentes en deportes como el tenis, pádel, balonmano, voleibol y jabalina.

Según diferentes estadísticas, es casi el 85% de las lesiones musculares propias de la articulación glenohumeral.

Al ser un músculo muy potente, al someterse a cualquier sobreesfuerzo en rotación interna o sobreestiramiento en rotación externa, sufre de alteraciones a nivel del vientre muscular (menos frecuente) y del tendón en su inserción en el troquín.

¿Cómo aparece la tendinopatía del subescapular?

Es una lesión que aparece de forma gradual, sobre todo a nivel deportivo cuando el músculo ya ha entrado en calor. Una vez terminada la actividad, al enfriarse aparece un estado agudo del dolor.

Normalmente se vuelve recidivante por no realizar un buen calentamiento precompetición y por no realizar una buena ronda de estiramientos de la musculatura periarticular.

Cuando no realiza estos cuidados principales y se sigue haciendo la actividad deportiva o incluso laboral, se vuelve crónica, pudiendo ocasionar lesiones más graves como puede ser una omalgia o un hombro congelado.

Pruebas a realizar

Para concretar esta lesión es importante que el especialista realice pruebas de imagen que determinen con seguridad la alteración.

Pero de forma manual se pueden realizar diferentes pruebas que nos pueden hacer pensar que existe este tipo de tendinopatías.

Prueba de contrarresistencia en rotación interna.

Es una de las pruebas manuales más fiables para determinar la tendinopatía del subescapular.

Se realiza con el cliente en sedestación o en bipedestación.

El terapeuta manual detrás de él, realiza con una mano una agarre del codo y lo coloca a 90º. La otra mano la sitúa sobre la muñeca del paciente.

Seguidamente se le pide al cliente que realice una contrarresistencia en rotación interna, para que lo entienda se le pide que lleve la mano a su barriga. En ese momento el terapeuta manual realiza una resistencia al movimiento con una fuerza acorde a la fuerza del paciente.

Se comprueba la fuerza realizada, la cantidad y calidad del movimiento y si aparece algún tipo de dolor concreto.

Si el dolor aparece en la cara superointerna del húmero (troquín), nos confirma la posibilidad de una afección del tendón del subescapular o del redondo mayor. En el caso de la tendinopatía del subescapular, el dolor aparecerá lo más cercano al troquín.

Prueba de abducción pasiva.

Esta prueba se realiza con el cliente en sedestación o en bipedestación.

El terapeuta manual detrás de él, agarra con una mano el brazo a la altura del tercio superior del radio y el cúbito, por debajo de la articulación del codo. La otra mano la sitúa sobre la articulación acromioclavicular.

Se le pide al paciente que mantenga una actitud relajada y pasiva. El terapueta manual realiza una abducción glenohumeral de forma lenta pero continua hasta llegar a los 180º. Si el dolor aparece de forma aguda, es posible que exista una tendinopatía del tendón del subescapular y se agrava por el atrapamiento del éste entre el tendón y el acromion.

Prueba de adducción pasiva.

En la misma posición del cliente y del terapueta manual, y el cliente en actitud pasiva se realiza una adducción con antepulsión del brazo. Si el tendón se encuentra afectado, aparecerá dolor por la compresión del tendón entre el húmero y la apófisis coracoides.

Debemos tener en cuenta que muchas de estas pruebas pueden ser confundidas con tendinopatías de otros músculos como pueden ser el redondo mayor, el bíceps braquial en su porción corta o interna o con el pectoral mayor y menor. Siempre será más definitiva una prueba de imagen.

Tratamiento manual de las tendinopatías del subescapular.

Si el tendón se encuentra inflamado y en estado agudo, será el especialista o el facultativo pertinente el que tenga que realizar el tratamiento.

Pero una vez pasada esa fase, es posible el tratamiento manual mediante técnica de Cyriax o fricciones transversas profundas, las cuales se explicaron en el anterior post.

La fricción transversa profunda sólo se podrá realizar en el tendón afectado, ya que el vientre muscular se encuentra muy profundo y no es lo suficientemente accesible para su FTP.

En el caso del subescapular se puede realizar una inhibición con presión pulgar para así estimular las fibras musculares y evitar la aparición de adherencias.

También es de vital importancia la rehabilitación mediante fisioterapia física y ejercicios realizados por un fisioterapeuta, para así conseguir una rápida recuperación y evitar la recidivancia de la lesión.

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Prueba de abducción de la articulación glenohumeral

Prueba de abducción de la articulación glenohumeral

 

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